29/6/17

La Palabra Infectada

La Palabra Infectada


¿Cuál es la palabra con infección? 

Aquella que tiene en sus entrañas una intención 
marcada por el prejuicio, el juicio o la descalificación. 
El emisor, parado en su ego, sentencia diciendo: … bla… bla… bla… 
Nada de lo que decimos permanece sin consecuencias, en nuestro diario vivir.

Simplemente las vibraciones existen… y afectan a favor o en contra, de acuerdo a la naturaleza de las cosas. Todo tiene energía viva. Entre ellas, prevalece la más fuerte.
Además, la incoherencia, a fuerza de repetirse, se personaliza y corporiza en el sujeto. 
No hay posibilidad alguna de mantener alegría de vivir ni sobriedad emocional si tales expresiones se convierten en hábito de permanente rutina.

Por ejemplo, encolerizarse defendiendo una postura. 
Esparcir bronca y/o resentimiento, crean enfermedad y la mantienen. 
Antaño se decía “No te hagas mala sangre”. Sabia y sana recomendación.
Los efectos colaterales comienzan degradando el raciocinio y la capacidad intelectual. La reacción se convierte en un comportamiento típico y personal.

Primeros síntomas del mecanismo de defensa, no escucha… no piensa… solo retruca… 
Como en el juego de mesa tradicional, una tras otra. Obstruye en cada mano. 
Por lógica repetir conductas, crea el hábito de discutir acaloradamente, porque sí.

Así practicamos la política en nuestra geografía. 
Se enfrentan opiniones. No se presentan ideas, pensamientos o conceptos y principios. 
Sin calidad ni oratoria… Solo adjetivos y gestos de baja vibración y onda. 
Los referentes de partidos políticos, así protagonizan la mala política de nuestros días. 
Precisamente no visualizamos logros claramente reconocibles por ejercer y gobernar por y para el bienestar común. 
Sin embargo, claramente hay espacio para recrear la esperanza… 
Repasa estrofas del Martín Fierro…, cualquiera te volverá a la realidad.

Por esto digo, finalmente, encontré mi destino. Mi lugar y tarea en esta existencia. 
Sé que hacer. Todo, desde ahora, depende de mí, observándome como un Ser Total.
Entonces, algunas cosas se facilitan. 
Porque… si me siento mal, es porque estoy involucrado en generarlo (con o sin otros). 
Y si me siento bien, exactamente igual. Soy el gestor de mis estados…

Descubrí que hay expresiones, incluyendo gestos, que tienen la palabra infectada y entonces expanden el virus<>parásito a través de emociones clásicas (como el miedo, la confusión, la impulsividad, bronca, odio o ira –casi iguales pero en distinto grado) y por supuesto hacen blanco en el crédulo, el distraído o en aquel que descansa en el entretenimiento, gran parte de los habitantes nini.

¿Ser solidario, comprensivo con la necesidad o angustia de otros, es posible? ¡Sí!
¿Porque quienes piensan diferente, son apartados bruscamente del pequeño mundo en el que transitamos? 
Es contra natural a la vida en sociedad o comunidad. 
En ninguna especie animal hay tanta crueldad… generada inteligente-mente.

¿Acaso, si o si debemos aceptar el resto de nuestras existencias vivir en estado de protección de todo y en cada momento y lugar? ¿Y la libertad…? ¡Donde está!
Es casi lo mismo que, institucionalizar la patología (de todo y a todo, por si acaso)

La realidad es creada por cada uno de nosotros. 
Vivimos según lo que generamos íntimamente. Convivimos conforme aportamos.
Observemos como el contexto tan pesado y tóxico, traspasa nuestra atención. 
Vence las defensas naturales y nos vulnera. Entonces sí, los virus despedazan la razón.

Tu aura, o cuerpo energético, repelen la toxicidad externa, siempre y cuando no bajes la guardia. Para lograr esto pensar y vivir en positivo es básico. No hay otra opción.
Es nuestra poderosa auto-inmunidad. 
Para disponer de esta franquicia hay que observarse a cada instante, y darse cuenta… Qué y quienes están en las inmediaciones de tus expectativas. 
Las respuestas siempre conviene que emerjan de tu mundo interior… 
Es mejor que así pase, siempre.

Ocurre que cuando vivimos situaciones desagradables y adversas, es porque en nuestra intimidad han ocupado espacios estratégicos virus de toda laya, que hacen su negocio… alimentándose de más de lo mismo. 
Así entregamos gran cantidad de tiempo de nuestra valiosa existencia.

Hay algo muy importante que puedes hacer para revertir la situación.
Contribuye a como dé lugar, a mejorar la vida de alguien.
Si no lo haces, malgastas una oportunidad preciosa. 
En cada instante podemos crear alegría, amor, paz, prosperidad… trabajo y tareas útiles.

El Dios en el que creo no tiene nombre…
Sin embargo cuando pienso en el me siento conectado.
Obvio… alcanzo plenitud. 
En armonía en mi mundo, coopero con otro.
Cuando más se expanda la idea, mejor para todos.

Escrito por Juan Baez

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