11/3/17

Dolor de Ovarios ¿Para Qué?, La Herida de Nuestra Feminidad

Dolor De Ovarios, ¿Para Qué? 

La Herida De Nuestra Feminidad





Esta pregunta nace de la reflexión del "para qué" del dolor de un proceso natural y biológico de vida y renovación femenina. Me he conectado con mi feminidad para comprenderlo y aquí está lo que sentí...

La historia de la Mujer en éste planeta ha sido dura, muy dura desde tiempos muy lejanos. El patriarcado logró que las mujeres anduvieran perdidas rompiendo con su propia naturaleza femenina, intuitiva, sanadora, equilibradora y perdiendo la confianza en si mismas, ese gran atropello "fue encarnando de madres a hijas" a través de la ausencia de madre, de la desvalorización, del miedo, del maltrato...

Cuando se comenzó a vislumbrar el sagrado poder de la mujer, la sociedad, ante el miedo de ver algo que no llegaba a comprender - la inquisición (iglesia) en ese momento - comenzó a crear un desorden que inclinara la balanza hacia los hombres. Lo que creó un programa (una información) de: "Ser mujer no es bueno", "La mujer tiene que sufrir y aceptar sin queja alguna".

Ellas, "nuestras madres", también fueron víctimas de madres ausentes y descalificadoras de su propia sexualidad y energía femenina, carecieron de una guía sabia que las instruyera en su propia divinidad con Amor lúcido, carecieron de caricias, besos y abrazos, carecieron de presencia viva de sus madres, que aunque pudieran estar físicamente, estaban ausentes, atrapadas en sus propias telarañas...

Cuando sientes y comprendes lo confusas y a la deriva que ellas vivieron, los miedos que las amordazaban, las incongruencias educativas recibidas por una sociedad y familia distorsionada, la castración de su propia divinidad esencial y el atropello de su dignidad como mujer, entonces puedes sentir la gran frustración... Y por no saber cómo canalizar tanto desencuentro con ellas mismas proyectaron en nosotras, sus hijas.... fuimos sus pantallas...en la que verter todo el dolor que ellas anidaban, sin ser conscientes de que contribuían en la programación de la distorsión femenina.

No pudieron Amar geninamente, No supieron Amar libremente, No las enseñaron a Amar, No sabían Amarse así mismas por lo tanto no podían dar lo que no tenían.

"Ellas no supieron hacerlo mejor, no pudieron, no las dejaron".... observando el mundo, vemos que ha habido varias generaciones sumidas en un gran sufrimiento donde el amor y los valores mas elementales han estado carentes, hombres y mujeres han estado deambulando en la "búsqueda" de alguien que llenara sus propios vacíos y como todos padecían las mismas carencias se creaban dependencias, obligaciones y muchas más distorsiones trasgeneracionales. Por ello ha llegado el momento de que todas las mujeres conscientes de todo lo anterior, que recordamos a través de nuestros propios sufrimientos el sufrimiento de nuestras madres, abuelas, bisabuelas y todas las mujeres de todos los tiempos...."en contribuir a la sanación de la herida con lo femenino".

Así haya sido la relación con nuestras madres, así será la relación que tengamos con nosotras mismas y eso se va plasmando a lo largo de la vida a través de muchas vivencias, por ello hay que hacer un trabajo profundo de comprensión, de sanación y de liberación de todos estos programas que no son nuestros, que no nos pertenecen. No hay hijas culpables ni madres culpables de nada, por ahí tenemos que empezar, soltar y liberar esa noción de culpabilidades que se aprendió a gestar, en definitiva, hay que sanar todo dolor femenino en nosotras.

Esa ruptura madre/hija tiene que ser restablecida en el interior para así poder sanar la profunda herida de la naturaleza femenina. En ti, vibrante está la niña, la adolescente, la joven y la adulta, genera un vínculo de comprensión, perdón y amor con cada edad, a cada una tienes que abrazar con amor, valorar con amor, respetar con amor...

Nuestro útero tan sagrado debe ser abrazado de nuevo con Amor. A partir de aquí cada mujer escoge sus propios rituales, aquellos que le sirvan como puente para "desatar" esos nudos limitantes y trascenderse.

Las mujeres de todos los tiempos se manifiestan en nosotras y nos piden con fuerza "Sanación", cada molestia en los ovarios es un grito de atención al dolor trasgeneracional causado en la feminidad, a través de nosotras todo el linaje femenino Universal queda sanado. Me siento honrada de poder estar aquí en éste instante y poder contribuir en éste gran acto de amor a través de mi propia individualidad y en unión con la feminidad sagrada que hombres y mujeres poseen. 

Hay mucho por hacer, pues no solo hay que sanar nuestro dolor y sanar a través de nosotras todo el linaje femenino, sino también restablecer la unión y el equilibrio natural de lo femenino y lo masculino, para que resulte expresado en el exterior, primero debe ser resuelto en el interior de cada una de nosotras. Somos transmisoras a la vez para otras mujeres y hombres que estén en esa búsqueda del reencuentro y unión de lo que nunca debió ser distorsionado.

La gran labor, el gran reto, primero está en ti y después o incluso paralelamente acompañar a otras mujeres pues es momento de unificarnos, enlazarnos Corazón con Corazón y recordar y activar las memorias de nuestro origen, de nuestra sabiduría, reconociendo y aceptando nuestras raíces Ancestrales como mujeres y hombres con el único propósito de florecer de nuevo juntos.

"Te amo y me amo, amo la feminidad en él y en ella. Reconozco el dolor femenino en los dos sexos y el sufrimiento que esto ha causado generación tras generación. Pero ahora, yo trasciendo esta información, vuestro dolor ha sido escuchado, libero mi feminidad de todos los anclajes pasados, que esta información trasngeneracional vuelva a su lugar con esta nueva comprensión, que cada ser sienta que su feminidad es amada, respetada y tiene la presencia que se merece. 

Gracias mamá, gracias abuela, gracias bisabuela, gracias a cada una de las mujeres que inconscientemente gritaban esta necesidad, hoy puedo escucharos y sentiros, os libero y me libero del sufrimiento. Yo ahora acabo de nacer a mi nueva feminidad, a mi sagrada y libre feminidad. Gracias, te amo"

Imágenenes pintadas por Irina Vitalievna Karkabi


Escrito por Héctor Ibáñez y Montse Valera

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